‘No tienen idea de lo que es recoger cada pedazo de tu cuerpo, pero estoy viva’: saxofonista de Oaxaca | VIDEO


María Elena Ríos Ortiz, la saxofonista de Oaxaca que fue atacada y quemada con ácido sulfúrico asevera que la situación actual de la violencia de género es un “retroceso de la humanidad”.

“En cinco meses, desde que me pasó esto, 20 mujeres han sido asesinadas cada día. Esto que vivimos las mujeres ahora en México no es normal, es un retroceso de la humanidad, una falla en la evolución”, aseveró María Elena de 27 años.

Además, recordó que cuando ella planteaba el fin de la relación abusiva que tenía con Vera Carrizal – su agresor, exdiputado del PRI, hombre casado de 56 años, propietario de una radioemisora y varios portales de noticias en Huajuapan– él le contestaba: “Si eso es lo que quieres, no mereces vivir”.

“Y eso es lo que intentó, darme una muerte lenta vaciándome ácido. Pero para su mala suerte estoy viva, con mucho dolor, con mucha tristeza pero cada día más fuerte”, destacó la saxofonista.

En entrevista en exclusiva con La Jornada, María Elena comentó que cuando tuvo una oportunidad de trabajar con Juan Vera comenzó a tener una relación con él, “pero era una persona violenta. Yo estaba aterrada, entonces le hablaba bonito para que no me agrediera, para tenerlo contento, porque si no, me golpeaba, me empujaba”.

“Destruyó mi autoestima: me decía que era fea, burra, zorra, puta. Y llegué a creerlo. Sobre todo me agredía mucho con las cosas que a mí me gustaban. Decía que los músicos somos unos muertos de hambre y que la cultura no sirve para nada. Cuando yo lo que creo es que lo mejor de la vida es la música”, destacó Ríos Ortiz.

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Mariel también recordó el día en que la agredieron. Narra que su familia abrió una agencia de viajes y ella ayudaba a las personas a tramitar su pasaporte, por lo que él día de los hechos ella había dado una cita a un hombre a las 10 de la mañana.

“Ese día, cuando desperté, no sé si como un presentimiento, miré mis piernas y mis brazos y agradecí mucho a Dios por estar viva. Me fui muy contenta a trabajar. Cuando tocaron la puerta abrí y vi a un señor con ropa muy humilde, de huaraches, y llevaba un recipiente. Hasta pensé: ‘Pobrecito, ha de llevar su almuerzo’. Lo hice pasar y le ofrecí asiento. Me dijo que el pasaporte era para su mamá. Me di vuelta al escritorio y me senté para explicarle lo que se tiene que hacer cuando se pierde un pasaporte. Él se paró y de alguna manera limitó el movimiento de mis piernas y empezó a vaciarme el ácido en la cara”, describió la joven de 27 años.

Posteriormente, se levantó por el ardor que sentía, además pudo percatarse de “como caían los pedazos de piel. Grité y corrí hacia el interior de la casa. Mi mamá salió y lo primero que hizo fue abrazarme, por eso ella también se quemó el pecho, los brazos y su abdomen. Cuando ella salió corriendo el hombre ya se había ido. En ese momento no había agua en la casa. Una vecina me dio una cubeta llena de agua y me la eché a la cara”.

“Mientras me subían a la ambulancia yo le llamé. Le dije: ‘Vinieron y me rociaron con ácido, Juan, fuiste tú’. Y él todavía se rio.”, recuerda Mariel.

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Lamentablemente, la justicia no ha llegado a Mariel, y las autoridades le han hecho “sentir muy vulnerable y sin fe. Han hecho sentir como un carpetazo más, como una quemada más”.

Cabe mencionar que los autores materiales ya están presos, Ruvicel, un albañil que fue el que me vació el ácido, y su papá, Ponciano, que vigiló la puerta. Cobardemente, Juan Vera y su hijo Antonio mandaron a otros a realizar lo que ellos quisieron hacer conmigo.

“No me hago muchas ilusiones con la procuración de justicia. Ahora sé que, como mujer rociada con ácido, como mujer que ha sufrido violencia, estoy olvidada… Las autoridades creen que porque estoy viva ya todo está bien. ¿Entonces tenía que morir para que me hagan justicia? No tienen idea de lo que es tratar de reconstruirte, recoger cada pedazo de tu cuerpo todos los días y saber que ni siquiera así vas a recuperar lo que tenías antes., aseveró la joven.


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