Felipe Calderón traicionó a su padre biológico y político: ‘precoz, erizo, inescrupuloso, mezquino, desleal…’


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¿Quién es Felipe Calderón y como es descrito por su más cercanos?

El expresidente Felipe Calderón ha hecho una gran carrera política, tuvo el mote de “joven precoz” porque superó dentro del PAN la trayectoria de su padre Luis Calderón Vega : Felipe fue diputado federal, candidato a gobernador de Michoacán, secretario general y dirigente nacional del partido, secretario de Estado, presidente de México y ahora pretende volver al poder con México Libre.

Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, nació en Morelia, Michoacán, en 1962. Es licenciado por la Escuela Libre de Derecho. Cursó una maestría en economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, y de 1999 a 2000 cursó un posgrado en administración pública en la Universidad de Harvard.

Fue dirigente del Partido Acción Nacional (PAN) e integrante del gabinete del presidente Vicente Fox Quesada, pero lo hicieron renunciar como secretario de Energía, luego que el titular del Ejecutivo le reprochó haber sido objeto de manifestaciones de apoyo de militantes panistas de Guadalajara, en un acto para lanzar su precandidatura presidencial.

Felipe Calderón, desde joven participó en actividades proselitistas en el partido del que su padre, Luis Calderón Vega, fue un activo militante e historiador, hasta que decidió abandonar el PAN en marzo de 1981 por desacuerdos con el Comité Ejecutivo Nacional, pese a que en esos momentos era diputado federal.

Ahí comenzaría la primera “traición” del “joven precoz”.

En la obra Los panistas, de la periodista Mireya Cuéllar, se señala que en febrero de 1984, Calderón Vega expresó a la prensa su pesar por el rumbo que seguía su partido: ”Sería ya irreconocible para (Manuel) Gómez Morín”, dijo en relación con el camino fijado por Pablo Emilio Madero, que era entonces el presidente del albiazul.

El PAN, insistió, ”era un partido de clases, no de clase. Ahora se pretende convertirlo en un partido de una sola clase, la empresarial. Allí quieren llevarlo. Se han colado los empresarios por medio de Pablo Emilio Madero, Fernando Canales Clariond, Carlos Amaya, los representantes del Grupo Monterrey y conexos en Chihuahua y Sonora”. Entonces, Calderón Vega acusó a los empresarios del ”robo de un partido prestigiado”.

Unos meses antes de que su padre decidiera abandonar las filas panistas, Felipe Calderón, a quien se asociaba con una de las llamadas ”familias custodia”, porque cuidaban la doctrina partidista, se afilió al blanquiazul y para 1987 era secretario de estudios del Comité Ejecutivo Nacional. De 1988 a 1991 fue representante por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Al término de su periodo como asambleísta fue diputado federal de 1991 a 1994. En 1993, poco antes de concluir su periodo como legislador, fue electo secretario general del PAN, durante la presidencia de Carlos Castillo Peraza.

En 1995 contendió por la gubernatura de su estado natal, pero tras perder la contienda electoral asumió la presidencia de Acción Nacional de 1996 a 1999.

Traición a su padre político

Felipe Calderón es congruente con lo que de él decía su maestro Carlos Castillo Peraza: “Inescrupuloso, mezquino, desleal a principios y a personas”

Julio Scherer propone un retrato completo en su libro “Calderón de Cuerpo Entero” de cómo es el verdadero Felipe Calderón.

El libro cuenta con las versiones sobre el ex presidente de gente cercana, muy cercana a él. Consigna que: “Felipe Calderón tuvo la cercanía de dos personalidades recias y sobresalientes: Luis Calderón Vega, su padre biológico, y Carlos Castillo Peraza, el padre político.

En el caso de Castillo Peraza, Calderón fue un mal hijo”.

Luis Correa Mena, que fue coordinador de la campaña de Castillo Peraza en la lucha política por el gobierno del Distrito Federal en 1977 se refiere a la relación de Calderón con Castillo Peraza: “El trato que Felipe Calderón le dio fue indigno, injusto, inmerecido y mucho más. Felipe debió haberle guardado respeto y agradecimiento por siempre. Tenía muchas razones para que así hubiera sido, en el mejor sentido de las palabras: la cercanía, el respaldo, la confianza, el apoyo, la promoción, la enseñanza, la orientación, la guía. No creo que se deba de tratar con faltas de respeto a una persona que te da todo. No me desdigo del mal trato que Calderón dio a Castillo Peraza, desastrosos los resultados para él. Un hombre sin amigos es como un árbol sin hojas, sin ramas renovadas ni flores”.

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Scherer García describe episodios clave en la relación entre ambos, que llegaron a la cumbre en el Partido Acción Nacional (PAN), que comenzó a romperse con la derrota de Castillo Peraza, en 1997, cuando buscó la jefatura de Gobierno del Distrito Federal (GDF)

Escribe Scherer García: “Vencido, conoció la antesala, calentando una silla y perdiéndose en la lectura de periódicos y de revistas para apartarse de los desaires que lo acosaban Calderón Hinojosa se mostró distante, frío como un grillete que corta Castillo Peraza optó por su renuncia al partido No hubo en ella melindres ni reclamos”
A la muerte de su antecesor en el PAN, el 9 de septiembre de 2000, Calderón buscó, vía telefónica, a Scherer García Quería saber qué pensaba Castillo Peraza de él
“Respondí con la verdad Por un tiempo la reconciliación sería imposible Castillo Peraza le había perdido estima por el trato que había recibido de quien fue su secretario general en el edificio azul y por el abandono de los principios de Acción Nacional que había jurado cumplir Me dijo, don Felipe, que acaso en un distante futuro podrían reiniciar una amistad que a ambos les hiciera bien”
Ahora el semanario Proceso publica, en el número que está en circulación, dos cartas de Castillo Peraza a Calderón, hasta ahora desconocidas, que describen la personalidad de quien, formalmente, gobierna el país desde el 1 de diciembre de 2006
En efecto, además de lo que dijo a Scherer García, y que de suyo es preocupante, Castillo Peraza describe en una de las cartas el talante prepotente, colérico y receloso de Calderón, pero también algo que debería ser motivo de deliberación por ser de inobjetable interés público y que explica su estilo personal de ejercer el poder: El consumo inmoderado de alcohol
En la carta escrita el 31 de octubre de 1997, quizá la última antes de su renuncia cinco meses después –el 28 de abril de 1998–, Castillo Peraza describe el “sentimiento de frustración, de hastío y de hartazgo” que había entre colaboradores de Calderón, el “dolor” por el reclamo por no haber usado el cargo de secretario de relaciones internacionales “en mi beneficio personal” y su preocupación por el consumo de alcohol
De hecho, la carta de Castillo Peraza obedeció a que Calderón canceló, sin avisarle, una reunión que tendrían la noche del 30 de octubre, justo el día en que éste se encontró con el perredista Andrés Manuel López Obrador –que negociaban entonces una acción conjunta ante el PRI–, tras lo cual se marchó a una comida privada
“Ahora tengo que añadirte que me pareció desconsiderado de tu parte no haber acudido a la cita de anoche, sin siquiera haber avisado, y que me dolió y preocupó haberme enterado por boca de subalternos menores que el presidente del partido salió de la oficina ‘muy bien servido’”
Castillo Peraza se refiere con este eufemismo a la borrachera de Calderón y usa otro para aludir a otras francachelas, como se enteró en una reunión privada en Cocoyoc, Morelos, donde le llamó la atención –le dice a Calderón en la carta– “un tema reiterado de conversación: El de las aventuras más que frecuentes –etílicas y demás– de algunos de tus colaboradores”
Y apunta: “Entendí o creí entender entonces por qué la vida comienza después de las diez de la mañana en el CEN, e incluso a esa hora los escritorios están poblados de tasas de café, vasos de refresco y comestibles; por qué es difícil encontrar a alguien entre las tres y las seis (a veces hasta las siete) y por qué en días como el de ayer, a las ocho de la noche, ya no hay virtualmente a quién dirigirse en las oficinas de Ángel Urraza (la vieja sede del PAN)”
A partir de su charla con colaboradores del CEN, Castillo hace un retrato de Calderón:
Las quejas generalizadas son que, al parecer, nadie puede darte gusto, que das órdenes y las cambias, que pides trabajos intempestivamente –lo que frena las tareas en curso–, que invades las competencias de todos y cada uno de ellos, que los maltratas verbalmente en público y que mudas constantemente de opinión, tardas en tomar decisiones, das marcha atrás, no escuchas puntos de vista de tus colaboradores y haces más caso a “asesores de fuera” que a los miembros del equipo que quisiste fuese el tuyo
Se refirieron a contrataciones hechas por ti sin siquiera avisar al responsable del área afectada, y de “saltos” de autoridad de tu parte y de parte de Cocoa (su hermana Luis María Calderón), que producen desorden, inseguridad y disgustos en tu estructura “staff” Salvo Toño Lozano, todos los ahí presentes expresaron sobre él poco más o menos sentimientos análogos y, lo que es peor, algunos manifestaron que ya esta situación se les volvía personalmente “insoportable” y opinaron que era perjudicial para el CEN y dañina para el partido
Llamó mi atención que nadie pudiera dar opinión decidida y clara, y que todos manifestaran en su turno de dar a conocer sus planes y proyectos “a ver qué dice Felipe”, con inseguridad y con un sentimiento de que tú no confías en ellos Esto ha trascendido y se comenta en círculos externos, tanto políticos como sociales
Y sí, quienes lo conocen o lo están conociendo, saben que Calderón procede de tan arbitraria manera

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Según Alfonso Durazo

Alfonso Durazo, que fue secretario particular y vocero del presidente Fox de 2000 a 2004, comenta entre otras cosas, en el mismo libro, sobre Felipe Calderón: “Un día cualquiera, después de una reunión informal que había tenido Fox con Calderón, me dijo el presidente:

-“Es un tipo muy pesado”.

No era casual que los propios diputados que coordinó Felipe Calderón en la Cámara Baja lo haya apodado el Erizo.

Y continúa Durazo: La biografía política de Felipe Calderón lo ubica como un hombre desconfiado y arrogante que subordina su inteligencia a lo visceral y a lo inmediato. Contrario a la opinión pública de que es un hombre de “mecha corta”, siempre he tenido la impresión de que no tiene mecha. Es un sujeto de temperamento primario, se conduce por impulsos, no por razonamientos”. Durazo concluye su entrevista con Scherer diciendo: “Calderón es un hombre sin código. En su objetivo de derrotar al adversario político no caben racionalidad ni un mínimo de juego limpio. El “haiga sido como haiga sido” en estado puro”.

Ese es el lastre que se han quitado los panistas. Un Felipe Calderón que traiciona incluso a quienes lo formaron políticamente con tal de lograr sus fines. Hoy Calderón Hinojosa está fraguando, conformar un nuevo partido político. ¿Lo logrará?

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