Periodistas del NYT y WSJ responden a AMLO y López Gatell


Azam Ahmed, colaborador del diario The New York Times, aseguró que ni Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la CIudad de México, ni Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, pudieron desmentir la información proporcionada en uno de sus reportajes publicados el pasado 8 de mayo.

“Ni la jefa de gobierno, ni el subsecretario de salud desmintieron la información de nuestro reportaje, no los de los demás. Quisiéramos aclaraciones, no declaraciones que distraen, pero no responden”, publicó en su cuenta oficial de Twitter tras atender la respuesta proporcionada por el subsecretario federal.

El pasado 8 de mayo, Ahmed publicó en la versión digital del NYT la pieza periodística “Cifras ocultas: México desatiende la ola de muertes en la capital”, en la cual acusa que “el gobierno mexicano no informa de cientos, posiblemente miles, de muertes por el coronavirus en Ciudad de México”. En el texto señala las condiciones del sistema de salud capitalino y una intención por ocultar la información relacionada con la presencia del COVID-19 en México para no afectar la imagen pública del presidente Andrés Manuel López Obrador y su gestión pública relacionada con la epidemia.

El periodista aseguró que “funcionarios de Ciudad de México han tabulado más de 2,500 muertes por el virus y enfermedades respiratorias graves que los médicos sospechan que están relacionadas con la COVID-19, según muestran los datos revisados por el Times. Sin embargo, el gobierno federal informa sobre unos 700 decesos en el área que incluye a Ciudad de México y los municipios de sus alrededores”. No obstante, Ahmed no precisó esa información, pues no hay ningún documento adjunto que revele dichas estimaciones ni las fuentes.

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Asimismo, recordó el polémico tuit de José Narro, ex secretario de salud de la administración anterior, que señalaba que López-Gatell mentía y que, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), “México es el país con menos pruebas aplicadas por cada 1,000 habitantes: 0.4 frente a 22.9 del promedio de los países miembros”. Lo cual implica que se tiene un muestreo incompleto. “Por ello nunca quiso aplicar masivamente las pruebas diagnósticas”.

Ante esta publicación, y otras más que salieron el mismo día por parte de otros medios de alcance internacional (El País, The Washington Post y The Wall Street Journal), el subsecretario de salud subió un video a redes sociales en el que, a modo de réplica, trató de las dudas que se pudieron haber generado. Respecto a los decesos no reconocidos por las autoridades sanitarias, López-Gatell recordó que:

“Las personas que padecen COVID, llegan con frecuencia, particularmente ahora en la Fase 3, en un estado de gravedad que no permite oportunamente hacer las pruebas de laboratorio. También hemos explicado que estas pruebas de laboratorio se pueden tomar después de la muerte, pero esto raramente ocurre. Entonces tenemos personas que, desafortunadamente, pierden la vida y han tenido las condiciones clínicas sugerentes de COVID, pero no quedan registradas como COVID porque no tienen una demostración por laboratorio”, dijo el funcionario público.

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Ante la falta de certeza de estos casos, el subsecretario explicó otro mecanismo de determinación de decesos por SARS-CoV-2, que no es el ideal, pero que también se implementó en otros países con dadas las condiciones de la pandemia.

“Es convencional que en la vigilancia epidemiológica se tenga un mecanismo de diagnóstico por dictaminación, ésta consiste en que un comité técnico analiza cuidadosamente el expediente clínico, antecedentes epidemiológicos y puede formular una opinión respecto a la probabilidad de que la persona efectivamente haya muerto por COVID”, detalló el egresado de la UNAM.

Por su cuenta, David Luhnow, editor de la sección de América Latina en The Wall Street Journal, aseguró que López-Gatell les dio la razón pues “dice que los pacientes a menudo llegan en la etapa tardía de la enfermedad y que no hay tiempo para hacerse la prueba y que las pruebas post mortem son “raras”. “Dice que el gobierno analizará los casos y finalmente los incluirá en las estadísticas”, publicó en su cuenta oficial de Twitter.


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