Muere Vicente Fernández asegura periodista y La Jornada, pero familia lo niega


Fuentes cercanas del hospital donde permanece ingresado Vicente Fernández informan que el cantante ha fallecido, según el periodista Javier Ceriani y el periódico La Jornada.

Esta es la información del periódico La Jornada. “A cuatro meses de permanecer internado y aferrarse a la vida, Vicente Fernández, el Charro de Huentitán, el ídolo del pueblo, falleció este domingo a causa de un cuadro de neumonía, a los 81 años”.

La familia de Vicente Fernández niega esta información

Su hijo Vicente Fernández Jr. aclaró que solo se trata de rumores, y pide que no hagan caso, pues es información que incluso daña a su familia.

Vicente Fernández Jr. espera resultados tras tratamientos Poco antes de que comenzara a circular la información de la supuesta muerte de don Chente, su hijo Vicente Fernández Jr. fue captado a su salida del hospital, donde fue abordado por los medios de comunicación y dio detalles de la salud de su padre.

Está crítico, está delicado, estamos esperando que de resultado lo que se está haciendo”, explicó ‘Chentillo’. El hijo mayor de Vicente Fernández rechazó que haya acudido un sacerdote a visitar a su padre, como también se había dicho.

La periodista Flor Rubio se comunicó con Vicente Fernández Jr. , quien le comunicó que a pesar de que su padre se mantiene en una condición delicada, se mantiene con vida.

Por su parte, el presentador y productor discográfico José Francisco Garza Ortiz, conocido como ‘Pepe Garza’ publicó en su cuenta de Twitter que habló con el hijo de Vicente y le confirmó que se mantenía con vida.

Fuente La Jornada

Historia de Vicente Fernández

Vicente Fernández, tenía una máxima ley, tal vez emulando, a la del monte, que seguía al pie de la letra: “Mientras ustedes no dejen de aplaudir, Chente no deja de cantar”.

El intérprete de Mujeres divinas, Por tu maldito amor y Volver volver, quien apenas había tenido una leve mejoría recayó, tan solo de salir de terapia intensiva, pero este sábado 11 se difundió que había vuelto a esa área de cuidados médicos y, dependía de nuevo, de un respirador y ya estaba muy cansado.

Ahora, Chente, ya se encuentra en el pedestal junto a los otros tres célebres “gallos” rancheros: Jorge Negrete, Pedro Infante y Javier Solís.

Vicente Fernández nació el 17 de febrero de 1940, en Huentitán El Alto, Jalisco, México. “Entre vacas y caballos”, decía. Fue hijo de Ramón Fernández y Paula Gómez. Su biografía oficial, detalla que con tan sólo seis años comenzó a soñar con una carrera de cantante. Y, a los 8 años, tuvo una guitarra, la cual enseguida aprendió a tocarla y comenzó a estudiar música folclórica.

Desde adolescente comenzó a buscar su camino. Participó en concursos, tocó en restaurantes, fiestas y reuniones y luego se unió a mariachis; en esa época se casó con María del Refugio Abarca (Cuquita) con quien procreó a Vicente, Gerardo y Alejandro. Le sobreviven su hija Alejandra y los tres potrillos así como sus nietos, su bisnieta Cayetana y otro miembro más de la estirpe, que está en camino, de Álex Fernández Junior.

Convencido y venciendo obstáculos, Fernández se convirtió en “Ídolo de México”. En 1976, su hit mundial e himno ranchero “Volver, Volver” lo consolidó como “el más grande cantante ranchero de todos los tiempos”. Incluso, ya en la década de los 90, el diario “The Houston Chronicle”, lo llamó el “El Sinatra de las Rancheras”.

En una entrevista con La Jornada en 2004, Fernández contó que a los 11 años ordeñaba vacas junto a su padre, quien fracasó en varios proyectos. La familia tuvo que irse a Tijuana, donde Chente trabajó como peón, albañil, lavaplatos, talachero (limpiar pisos y baños), lavacoches y en actividades diversas en un hipódromo.

Soñaba y era fanático de Pedro Infante y Jorge Negrete, recordaba. En Tijuana, donde vivió seis años, “mi segundo Huentitán”, trabajó de cajero en un restaurante típico, al lado de su tío Javier Hernández. Amenizaban un trío y un mariachi. Iba a las mesas y ofrecía: “Oiga, ¿le canto?”. Le dieron la oportunidad. Ahí se puede decir que comenzó su profesión. Le iba bien, pero las envidias propiciaron su despido.

Después, llegó al entonces Distrito Federal, a la Plaza Garibaldi, con la ilusión de ser contratado. Le dieron trabajo al oír su voz. Estaba en El Amanecer Tapatío, donde conoció a Felipe Arriaga y a Federico Méndez, decisivos en su vida.

Fue Federico Méndez quien lo llevó a la XEX, donde se emocionó al saber del apogeo de su ídolo Javier Solís. Lo probaron hasta el borde de la desesperación. Pasó una mala racha, por la que de nuevo padeció hambre. Ya tenía un hijo. Se regresó a Guadalajara, donde incluso llegó a pedir fiados unos tacos.

En el límite de la desesperación entró a chambear al cabaret El Sarape, donde tuvo que fichar; ahí, los meseros le decían que no sabía hacerlo, fichar. “Yo soy cantante.” Aprendió a tomar coñac con refresco de cola. “Gané, a veces, más dinero fichando que cantando”.

Hacia 1966 recibió un telegrama. Felipe Valdez Leal, quien sería uno de sus principales arreglistas, lo invitaba a firmar con una disquera. Ya antes le habían cerrado las puerta de varias compañías. “Mejor vete a vender cacachuates.”

Pero se lo disputaron Orfeón, CBS y Peerles. En CBS grabó Cantina de mi barrio y la que cambiaría su sino: Tu camino y el mío. De ahí para adelante, la rueda de la fortuna no descendió.

Afirmó sincero: “A mí, Dios me dio un arma: cantar, pero cuando, aparte de ser pobre, no se ha estudiado, es más difícil. Estudié hasta el quinto año de primaria, pero aprendí de la vida lo que en la escuela no podría, quizá, en 20 años”.

Incluso, alguna vez le preguntaron “¿oye, Chente, de Vicente Fernández, Pedro Infante, Javier Solís y Jorge Negrete, para ti cuál es el mejor? Dije: el mejor no sé, pero el más vivo se llama Vicente Fernández”.

El Charro de Huentitán recibió innumerables premios y reconocimientos, fue un símbolo a escala internacional del folclor mexicano; fue empresario, productor discográfico, actuó en alrededor 34 películas y como cantante logró infinidad de éxitos. En casi 60 años de trayectoria logró vender más de 67 millones de discos. Apenas a finales de noviembre le fue conferido el Grammy Latino, por el Mejor Álbum de Música Ranchera, titulado A mis 80´s.

A lo largo de su vida también enfrentó otras enfermedades y salió avante: un tumor en medio de las vías biliares, una operación en el menisco derecho, una trombo embolia pulmonar y un pequeño infarto cerebral; además de infecciones urinarias que lo mandaron a revisiones al hospital, hasta que en agosto pasado, sucedió la trágica caída en el rancho Los Tres Potrillos, tras la cual ingresó de inmediato a terapia intensiva y ya no salió del Hospital Country 2000. Se dijo, que había sido diagnosticado con el síndrome de Guillain-Barré.

Se recuerda que a principios de 2012, el cantante, anunció su retiro de los escenarios luego de que concluyera su gira por España, Centro y Sudamérica. En esa ocasión, a sus 72 años dijo: “Un artista necesita retirarse con mucha dignidad, en el mero momento. Lo que más voy a extrañar es el cariño del público, pero justo por ese cariño no quiero que llegue el día en que digan: ‘No, don Vicente ya no canta, anda causando lástimas”.

Pero fue en 2016, cuando el Charro de Huentitán ofreció un gran concierto en el Estadio Azteca para despedirse de su fiel público. Contó que Miguel Mancera, entonces jefe de gobierno capitalino, le puso a sus órdenes el Zócalo. “Después, Emilio (Azcárraga) vino a visitarme para ver cómo seguía de salud y me dijo: ‘Chente, ya hiciste Un mexicano en la México, ¿cómo te suena Un azteca en el Azteca?’ Le dije que si ponía un escenario de acuerdo al público, para mí sería mejor”, dijo Fernández, aunque afirmó que seguiría grabando discos

“Me voy con la voz que me conocieron al principio, también porque me siento cansado. No me retiro porque me falte el cariño del público. Me voy porque nunca disfruté a mi mujer ni a mis hijos, ahora quiero disfrutar a mis nietos”, comentó el ídolo de México.

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